Empecemos suavemente

Ser profesor(a) nunca ha sido fácil, eso es algo sabido por todos (o muchos, perdonemos por ahora la ignorancia de algunos), pero, si nos ponemos a hilar mucho más fino, deberíamos notar aquellas grandes diferencias entre ser PROFESOR y ser PROFESORA…

Quiero dejar más que claro que no cuestiono las labores docentes como tal, pues cada uno, en los benditos 90 minutos que estamos con cada curso, es dueño y señor de lo que hace ahí adentro, y aunque quisiéramos, sería imposible ver si realmente el o la colega está tejiendo crochet con sus alumnos y realmente está tratando de hacer lo que después queda registrado en el libro… en fin, a lo que voy es a cómo las profesoras sorteamos diferentes obstáculos en relación con nuestros colegas varones.

Podría enumerar cada uno de esos obstáculos, pero mejor vamos paso a paso…

Hoy, relacionado precisamente con mi experiencia personal, quiero decir ante todos que lo más injusto es TENER que usar tacos en una jornada de 8:00 A.M a 16:00 P.M.!!! ya, digan que eso no es obligación, que en el contrato no sale, que hay muchos zapatos bajos y cómodos y todos los etcétera que le quieran agregar a la situación, PERO, quién cresta iba a pensar que los alumnos de 8º serían 30 centímetros más altos que la mayoría de nosotras? y sé que no soy la única profesora de menos de 1.60 mts. que se siente llavero de los alumnos usando unas cómodas balerinas…y lo aún más incómodo que es no verse y tener que gritar cual vieja culiá que tira como amenazas las más duras penas del infierno… por qué? porque los queridos educandos fueron bendecidos por la madre naturaleza y uno si no llama a los varices casi con señales de humo al ponerse cada terraplén de 15 cm. no se ve… así de simple, estimados colegas varones, así que si en alguna sala de profesores de este largo y angosto Chile usted ve una profesora llegar a sentarse, NI SI QUIERA PIENSE EN DECIR QUE LE DUELEN LAS PIERNAS.

Y ustedes, estimadas colegas, ¿qué prefieren?